Argumentos y libretos de óperas

“Così fan tutte“ de Wolfgang Amadeus Mozart

Così fan tutte (Así hacen todas) es una ópera bufa en dos actos, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart (Salzburgo, 1756 – Viena, 1791). Se estrenó el 26 de enero de 1790 en el Teatro de la Corte de Viena. Lleva el número KV 588 del Catálogo Köchel de la obra de Mozart.

El libreto, en italiano, es obra de Lorenzo da Ponte (1749 – 1838), autor así mismo de otras dos óperas de Mozart: Las Bodas de Fígaro (1786) y Don Giovanni (1787).

El tema escogido es el intercambio de parejas, que data del siglo XIII. Posiblemente este título tan curioso, fue idea de Lorenzo da Ponte pues la frase Così fan tutte le belle (así hacen todas las mujeres hermosas) la utilizó varias veces en el libreto de Las Bodas de Fígaro. La traducción literal del título es “así hacen todas”, y menos literalmente: “lo mismo hacen todas”. Estas palabras son cantadas por los tres hombres cuando hablan del voluble amor femenino, en el segundo acto, cuadro III, justo antes del finale.

Musicalmente hablando, los críticos destacan la simetría de Così: dos actos, tres hombres y tres mujeres, dos parejas, dos personajes al extremo (Don Alfonso y Despina), prácticamente el mismo número de arias para todos los solistas. Para otros, la simetría era un valor propio de la ópera italiana del siglo XVIII y por tanto poco destacable. Todos coinciden en destacar la abundancia de partes dedicadas a los conjuntos: fuera de los finales, Mozart compuso seis dúos, cinco trios, un cuarteto, dos quitentos y tres sextetos.

Personajes

  • FiordiligiDama ferraresa, habitante de Nápolessoprano
  • DorabellaDama ferraresa, hermana de Fiordiligi — mezzosoprano
  • FerrandoOficial del ejército, enamorado de Dorabella — tenor
  • GuglielmoOficial del ejército, enamorado de Fiordiligi — barítono
  • DespinaDoncella de las hermanassoprano
  • Don AlfonsoMaduro filósofo — bajo
  • Soldados, criados, marineros, invitados a las bodas, pueblo — coro

Argumento

La acción se desarrolla en Nápoles a finales del siglo XVIII.

Acto I
Cuadro I

Terraza de un café. Ferrando y Guglielmo, dos oficiales, manifiestan que sus novias (Dorabella y Fiordiligi, respectivamente) les serán eternamente fieles. Don Alfonso se une a ellos y hace una apuesta de cien cequíes con los dos oficiales, diciendo que él puede probar en un solo día que estas dos mujeres (como todas las mujeres) son volubles. Aceptan la apuesta: los dos oficiales fingirán que les llaman a la guerra; luego volverán disfrazados y cada uno intentará enamorar a la amada del otro.

Cuadro II

Jardín de la casa de las hermanas. Las dos mujeres, que son hermanas, que están alabando a sus enamorados. Alfonso llega y anuncia las malas noticias: los oficiales han sido llamados a la guerra. Ferrando y Guglielmo llegan, con el corazón roto, y se despiden de ellas. Conforme el barco se aleja hacia alta mar, Alfonso y las dos hermanas les desean un buen viaje, luego Alfonso, que se ha quedado solo, canta un arioso contra la inconstancia de las mujeres.

Cuadro III

Salón de la casa de las hermanas. Despina, su doncella, llega y les pregunta qué va mal. Dorabella lamenta su tormento de haber sido dejada. Despina se burla de las hermanas, aconsejándolas tomar nuevos amantes que reemplacen a los antiguos. Después de su marcha, llega Don Alfonso. Teme que Despina reconozca a los hombres a pesar de sus disfraces, así que la soborna para que le ayude a ganar la apuesta. Llegan los dos hombres, disfrazados como albaneses con bigotes. Entran las hermanas y se alarman por la presencia de hombres desconocidos en su casa. Los albaneses intentan conquistar a las hermanas, llegando Guglielmo a señalar sus distintos encantos masculinos. Ferrando, que se queda solo y nota que va a ganar, alaba a su amor.

Cuadro IV

Jardín de la casa. Las hermanas se lamentan. Despina pregunta a Don Alfonso si le permite hacerse cargo del plan de seducción. De repente, entran los albaneses y amenazan con envenenarse si no se les permite cortejar a las hermanas. Don Alfonso intenta calmarlos, pero entonces beben el veneno y se desmayan. Poco después, llega un medico, que no es otro que Despina disfrazada, que, usando un gran imán, consigue revivir a los albaneses. Los hombres, recuperados pero en tono de sufrir una alucinación, exigen un beso de las diosas que están ante ellos. Las hermanas los rechazan, aunque Don Alfonso y el doctor les instan a que lo hagan.

Acto II
Cuadro I

Habitación de la casa. Despina pide a las hermanas que accedan a los deseos de los albaneses; se va. A solas, Dorabella confiesa a Fiordiligi que se siente tentada. Sin embargo, su hermana se mantiene firme.

Cuadro II

Jardín de la casa. Dorabella y el disfrazado Guglielmo están emparejados, como los otros dos. La conversación es bastante incómoda, y Ferrando se marcha con Fiordiligi. Ahora que están solos, Guglielmo intenta cortejar a Dorabella. Ésta no se resiste y acaba entregándole un medallón, con el retrato de Ferrando en su interior, a cambio de un dije con forma de corazón. Ferrando tiene menos éxito con Fiordiligi, así que se enfada cuando más tarde descubre que el medallón con su retrato ha sido tan rápidamente entregado al nuevo amante. Guglielmo al principio simpatiza con Ferrando, pero luego presume, porque su enamorada le es fiel.

Cuadro III

Salón de la casa. Dorabella admite su indiscreción. Fiordiligi, disgustada, decide seguir al ejército para encontrar a su enamorado. Antes de que pueda irse, sin embargo, llega Ferrando y sigue cortejándola; al final, Fiordiligi acaba en sus brazos. Guglielmo queda afligido. Ferrando se burla de él lo mismo que él antes había sido burlado. Don Alfonso, ganador de la apuesta, dice que las perdonen, porque “Così fan tutte” (“Todas las mujeres hacen lo mismo”), y así lo acaban admitiendo Ferrando y Guglielmo.

Cuadro IV

Comedor de la casa, preparado para las bodas. Despina y Don Alfonso arreglan la ceremonia de bodas. Despina, disfrazada de notario, presenta el contrato de matrimonio, y todos lo firman. Justo entonces se oye música militar a lo lejos, anunciando el regreso de los oficiales. Don Alfonso confirma los temores de las jóvenes: Ferrando y Guglielmo regresan. Los albaneses corren a esconderse (en realidad, para cambiarse el disfraz). Vuelven en su uniforme de oficial y manifiestan su amor. Don Alfonso les enseña el contrato de matrimonio, y, cuando lo leen, se enfadan. Entonces se marchan y vuelven poco después llevando parte de los disfraces. Se descubre que el notario era en realidad Despina y las hermanas se dan cuenta de que las han engañado. Al final, todo se perdona, y el grupo entero alaba la habilidad para aceptar todos los momentos de la vida, tanto los buenos como los malos, con la moraleja: feliz aquél que todo lo toma por el lado bueno.

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Referencias