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Argumentos y libretos de óperas
"La Belle Hélène", de Jacques Offenbach
Jacques Offenbach (Colonia 1819 - París 1880), aunque de origen
alemán, se nacionalizó francés. Su apellido original era Eberst,
pero su padre lo cambió por el de la ciudad donde había nacido
Offenbach am Main.
Con La Bella Helena, Offenbach continuó el éxito
alcanzado en el subgénero de la Opereta con Orphée aux Enfers
(1858), y a los que seguirían otros sonoros triunfos, La
Vie Parisienne (1866), La Grande-Duchesse de Gérolstein (1867)
,etc; y que posteriormente continuarían Johann Strauss hijo,
Gilvert, Lehár y Sullivan.
Esta opereta bufa en tres actos se estrenó en París en 1864,
siendo cantado el papel de Helena por la soprano Anna Judic. El
libreto es obra de Henri Meilhac (1831 - 1897) y Ludovic Halèvy
(1834 - 1908).
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ARGUMENTO
La acción se desarrolla en Esparta, poco antes de la
partida de los griegos para la guerra de Troya.
ACTO I
En Esparta, mientras el Gran Augur de Júpiter, Calcas, se queja de
la decadencia de los sacrificios a los dioses, la reina Helena, que
languidece en su matrimonio con el débil rey Menelao, se interesa
por los rumores sobre un concurso de belleza entre las diosas
celebrado en el Monte Ida. Paris, hijo del rey de Troya Príamo,
llega a continuación disfrazado de pastor, y le revela a Calcas que
ha sido él, en efecto, quien obligado a emitir un juicio, le
concedió la manzana del triunfo a Venus; la diosa agradecida, le ha
prometido a la mujer más bella del mundo, que no es otra que Helena.
Después de una alocada irrupción de Orestes, hijo de Agamenón y
sobrino por tanto de Helena y Menelao, se presentan los reyes de
Grecia para celebrar la fiesta de Adonis. Una charada en forma de
adivinanza ha de revelar al hombre más inteligente; tras el fracaso
del ardiente Aquiles y los dos Ayax, es el falso pastor quien se
adelanta y da con la solución. Helena, que ya se había sentido
fatalmente atraída por el joven al verle antes de la prueba, corona
transida de amor al vencedor, que confiesa a todos entonces su
verdadera personalidad. En medio del júbilo general, un oráculo
amañado por Calcas bajo el dictado de Venus obliga al apático
Menelao a marcharse a Creta, dejando sola en Esparta a su bella
esposa.
ACTO II
A pesar de las cuatro semanas de soledad y abstinencia, Helena se
resiste a la fatalidad amorosa que (inspirada por Venus) le esta
empujando a ceder al asedio del hermoso Paris, muy contrariado por
sus negativas. Mientras el séquito de Agamenón se entrega al juego y
al alcohol, Helena sueña con su amor imposible por el joven. Pero el
sueño se hace realidad, y cuando ella y Paris están a punto de
alcanzar el éxtasis, se presenta Menelao en la alcoba. A la
indignación del marido se suman las fantasías guerreras de Agamenón
beodo, el disimulo de Paris y la protesta semi-inocente de Helena.
Pero con la precipitada marcha del príncipe troyano se evitará de
momento, la tragedia.
ACTO III
En el retiro veraniego de Nauplia la corte vive en un desenfreno
instigado por Venus, que quiere vengarse del fracaso de sus planes
de premiar a Paris con Helena. Agamanón y el sacerdote Calcas ruegan
a Menelao que se sacrifique cediendo a los designios de la diosa y
cediendo a su esposa, que sigue proclamando su fidelidad. Pero
Menelao tiene otra solución: ha pedido el consejo del augur de
Venus, que resolverá el dilema. Ante la ira de Calcas, que resiente
la competencia, llega un barco de Citerea, y en él su Gran Augur,
que no es otro que Paris disfrazado. Después de predicar la alegría
al pueblo, dictamina: la reina ha de embarcar para la isla de
Citerea, custodiada por él mismo y haciendo sacrificios a la diosa.
La propuesta es muy bien recibida por todos excepto por Helena, que
sólo al saber quien se esconde detrás del disfraz acepta. El barco
zarpa con los enamorados, pero pronto el engaño es advertido, y
Agamenón y Menelao se disponen al combate. La guerra de Troya está
al llegar.
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